LinkedIn, la red social profesional – Cómo empezar6 minutos de lectura

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Consultor y Estratega en Social Media y Marketing Digital. Mentor en redes sociales y marca personal. Escritor. Conferenciante. Formador. HootSuite Ambassador Lat-Am y España. Profesor de comunicación digital y marketing digital. Director de formación y profesor en Escuelas de Negocio y centros de estudios. Asesor de empresas en las Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana.

Os voy a contar algo. Empezar con buen pie cualquier proyecto marcará la manera en que habrás de enfrentarte a las adversidades del porvenir. Iniciarse en cualquier cosa siempre es complicado, arduo y tedioso. Pero hay que saber tomarle la medida a las cosas. Y valorar los resultados a la larga, siempre suele tener mejor recompensa que andar deprisa y corriendo yendo de acá para allá. Con LinkedIn no es diferente. Hay que ser cuidados con lo que se hace. Y tratar de hacerlo bien desde el principio. Saber aprovechar las ventajas de esta red profesional puede marcar la diferencia entre un futuro exitoso o un fracaso de estrépito en las redes sociales.

Sobre LinkedIn se ha leído, pero sobre todo escrito mucho. Recientemente he visto (por encima) guías definitivas, tutoriales explicativos y documentos que tratan de acercar el verdadero poder de esta red social al usuario. Para gustos, colores y sabores.

Recientemente he empezado a impartir un nuevo curso de Gestión deRedes Sociales en la empresa. La idea, la de siempre. Concienciar a mis alumnos en el buen uso de las redes sociales, y en el oficio de su aplicación práctica tanto en el ámbito personal, como profesional. Para uso particular, o como elemento de interacción de su empresa, o para aquella para la que trabajen.

Hace un par de semanas que empezamos. Y en esta ocasión he considerado imprescindible ahondar en la esencia de esta red social. Mis razones, por un lado soy de la opinión de que en LinkedIn converge el pragmatismo de la comunicación profesional (por un lado) y la sinergia de la colaboración en línea. Así que es vital saber cómo empezar, para hacerlo con buen pie.

Eso marcará la manera en que los demás usuarios de esta red, nos vean y nos tengan en cuenta.

Paso a paso

  1. Lo primero que hay que tener en cuenta es tener claro para qué queremos darnos de alta en esta red social. Hay que saber que LinkedIn buscar trabajo. Normalmente el trabajo es el que te busca a ti. Y eso es porque fue diseñada y planteada como una red profesional en la que headhunters pudieran bucear para encontrar talentos en red. Pero el talento se adquiere, y se tiene que demostrar. De ahí que LinkedIn no sea sólo un receptáculo en el que dejar tu currículo y espera a que alguien te vea, gracias a unas inteligentes key words, que definan tu perfil.
  2. Lo segundo a tener en cuenta es que hay que tomarse el tiempo necesario para cumplimentar y rellenar cada uno de los apartados de nuestro perfil. La verdad sea dicha, todo apunta a que nuestro perfil no es más que un currículo como otro cualquiera. Y, nada más lejos de la realidad. Pero sucede que quien pueda acceder a él sólo va a conocernos por lo que contemos de nosotros mismos. Así que merece la pena ser extensos, prolíficos y abundantes en la descripción de cada formación que hayamos realizado, de cada puesto de trabajo que hayamos desempeñado, y de cada mención, honor o reconocimiento que hayamos obtenido. No puede quedar (no debe de) nada al azar. Ni dejar cosa alguna a la interpretación. Así que lo mejor es empezar a describir y a contar nuestra vida profesional desde el presente hacia atrás. Porque siempre recordaremos y estaremos más predispuestos a contar más cosas del presente (o pasado inmediato), que del pretérito pluscuamperfecto.
  3. En tercer lugar, no hay que dar nada por sentado. Tenemos que tener en cuenta que quien nos pueda leer no nos conoce de nada. DE NADA. Es un completo desconocido que se va a acercar hasta nuestro perfil para tratar de conocernos. Si le decimos que hemos sido administrativos, podrá inferir qué tipo de tareas habremos realizado. Pero siempre tendrá dudas sobre si realmente las habremos hecho. Hay que facilitar el trabajo. Nuestro perfil tiene que actuar de Saluda para quien llega a conocernos. Debemos de ser claros, concisos, pero profusos en los detalles. No dejar nada por evidente, ni a la interpretación, ni darlo por sentado. Todo puede ayudar a establecer un perfil que a alguien le interese por la mezcla de aptitudes que ponemos. Cada tarea realizada durante el desarrollo del empleo mencionado, es importante. Así que más vale pecar de extensos, que de cautos.
  4. En fundamental rellenar el extracto y las aptitudes. FUNDAMENTAL. El extracto lo podemos orientar hacia un resumen de lo que hemos realizado profesionalmente. Pero también puede ser una carta de intenciones, un proyecto o un ideario de hacia a dónde queremos orientar nuestra vida profesional. O una mezcla de ambas. No es una carta de presentación. Pero sí un corolario de lo que esperamos encontrar más adelante, en nuestra vida profesional. El extracto no debe de ser ni muy largo, ni muy corto. Sabrás cuando lo has terminado porque al leerlo te sentirás identificado, y descrito. Seleccionar las palabras es importante. Las adecuadas. Tratar de evitar las perífrasis. Ser claro e ir al grano. Muchas veces lo que sentimos es lo que mejor nos define. Las aptitudes permitirán clasificarte por cuanto a tus habilidades técnicas. Usa términos de no más de tres palabras. Intenta usar aquellos que describan programas informáticos que has usado, que has aprendido, y que manejas con soltura. Defínete como profesional, pero también como persona. Huye de vaguedades del estilo profesional, proactivo, polivalente, competente… Utiliza aquellas que centren tu perfil, que lo delimiten: arquitecto, diseñador, creador… El objetivo es que tú mismo te construyas una imagen que te identifique profesionalmente.
  5. Cumplimenta TODOS los campos. TODOS. Cuando establezcas tu configuración personal ya delimitarás quién puede ver según qué elementos de tu perfil. Ten en cuenta que si estás aquí, en esta red, es para aprovecharla al doscientos por ciento. Y para eso tienes que ser visto, y tienes que mostrarte como eres profesionalmente. Lo que aquí cuentes de ti, será una parte muy importante del resto de tu relación con los miles de usuarios de LinkedIn. Trata de no dejar ningún campo por rellenar. Cualquier dato puede suponer la diferencia. Y todo es importante.

Como les digo a mis alumnos, tienes un par de días para tomarte en serio todo esto, y rellenar cada epígrafe de tu experiencia profesional y de tu formación curricular. Ser meticuloso no es sinónimo de ser aburrido. Y que te quede un currículo de ocho o de nueve páginas, no es malo. Piensa que no es el que vas a enviar para optar a un puesto de trabajo. Para eso ya tienes el de siempre. LinkedIn te ofrece la posibilidad de contarle a miles de profesionales en qué has destacado, y de qué forma lo has hecho. Aprovecha esa oportunidad y lúcete.
Ya vendrá luego el momento de demostrarle a la comunidad que realmente vale lo que dices que eres.

Entrada del 22
Es noviembre
Año 3
2011


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